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Siguiendo con las creencias que debemos revisar cuando tenemos el corazón en pedacitos y sufrimos horriblemente, viene una de las más importantes: “Lo externo a mi tiene la culpa de mis condiciones de vida”.

Con respecto a esta creencia antes de empezar a desarrollarla, viene al caso hablar sobre la famosa palabrita culpa. A mí no me gusta utilizar esta palabra ya que tiene una relación cercana con lo religioso, principalmente con el Catolicismo. Como ya dije en un post anterior, las religiones también han colaborado con la permanencia de estas falsas creencias que en vez de ayudarnos nos dificultan la existencia y producen mucho dolor: sufrimiento humano. Por esta razón prefiero emplear el término “responsabilidad” al de “culpa”.

La responsabilidad es un proceso activo y positivo 100 % en cambio la culpa te deja toda deprimida, sin poder hacer nada y como resignada. Es un asunto de términos, pero como las palabras tienen poder porque de alguna manera definen las experiencias y las percepciones – aunque no las contienen necesariamente – comienza a usarlas de una forma que te dé poder y no que te lo quite, ¡vale!

Una segunda aclaración es la diferencia que existe entre los términos “las condiciones de vida” y “la vida en sí misma”. Hay una enorme diferencia, un sabio o una sabia dijo alguna vez que “la vida es todo eso que dejamos de experimentar y disfrutar por andar pensando en la vida”.

Las condiciones de vida están relacionadas con el “tener” y el “hacer” (leer el post anterior) son todas esas situaciones cotidianas que se construyen dentro del tiempo reloj o tiempo psicológico y que dirigen nuestros pensamientos y emociones. El tiempo reloj es el tiempo tal y como trascurre en el almanaque y en tu reloj, sabes, días tras días, evento tras evento, ocupaciones: preocupaciones y preocupaciones.

Hay otro tipo de tiempo más sano y profundo, que es el tiempo eterno en el que se desarrolla el Ser, no sigue nuestros apuros ni las ganas obsesas que tenemos de que pasen los días para olvidar lo que nos pasó, el tiempo del Ser es informe, profundo y tiene una dimensión que es vertical, hacia dentro de nosotras mismas y no horizontal ni lineal como es el tiempo reloj.

El tiempo eterno es más un espacio, una dimensión, que un tiempo realmente, porque en este tipo de tiempo sólo existe el presente, una y otra vez, sólo se vive el presente de cada instante. Generalmente vivimos en el tiempo reloj y tenemos una sensación de que el tiempo pasa corriendo y que todo depende del pasado o del futuro, pero es sólo una ilusión producto de la percepción limitada de los sentidos humanos. La verdad es que sólo existe el presente y nosotras casi todo el tiempo no lo vivimos, para algunas personas ni siquiera existe.

Ir de compras, pagar las cuentas, ir por los niños al colegio, hacer la comida, tener una cita con alguien, que te deje tu novio, que te enamores, etc., son situaciones que cambian todo el tiempo, alterables, inconstantes, más apegadas a lo material que a lo espiritual, en fin, son sólo condiciones, situaciones. La vida en sí misma, en cambio, está enraizada en el Ser, no depende de las condiciones ni de las situaciones, con o sin dinero, con o sin pareja, estás viva, vives y eso ya tiene un sentido, un propósito y un fin en sí mismo, no requiere que una cosa externa le dé sentido, simplemente es, eres, así no más. No depende tampoco del mundo de las formas ni de los rótulos… es simplemente sentir que estás viva y que no necesitas nada más, o mejor aún y más correctamente: “ya tienes y eres todo”.

Cuando hablo de este tema siempre recuerdo a los niños cuando nacen, vienen al mundo sabiendo que saben todo y tienen todo. La mejor prueba es que sonríen todo el tiempo y disfrutan de lo mínimo, de las cosas sencillas, disfrutan siendo lo que son. Recuperar tu vida y aferrarte al presente, es volver a ser niña de alguna forma, pero con la responsabilidad de ser adulta. Es ser niña y adulta a la vez, parecen términos contradictorios, pero sólo lo parecen porque en la vida moderna le hemos otorgado al término adulto una carga de aburrimiento y moral que nos limita y nos deja atrapados en una cárcel repleta de formalismos.

La educación integral -que tanto glorifican los gobiernos- una de las cosas más nefastas que hace es normalizar a los seres humanos, volvernos a todos iguales y quitarnos nuestra individualidad, no nos las quita realmente pero la tapa con una cortina y se asegura de que pensemos que ya no existe. Es una cortina pesada pero cuando la revises te darás cuenta que ahí abajo sigues tú, ya verás.

La escuela introduce al niño salvajemente en el mundo social y en buena medida lo forma para que adopte un sinfín de falsas creencias. Es cierto que también le da herramientas para sobrellevar las condiciones de vida y el tiempo reloj, pero generalmente ignora conocimientos más importantes como valorar nuestra vida por sí misma, enseñarnos a SER HUMANOS, lo cual es imprescindible para el desarrollo sano de cualquier sujeto.

No hablo de prescindir del tiempo reloj ni de ignorar las condiciones de vida porque existen, ahí están y no podríamos ser operativos en el día a día sin el tiempo reloj, nuestro intelecto y el Ego. Me refiero a la idea falsa que eso es todo lo que somos, hablo de recuperar todo lo demás que fue velado y negado: la dimensión del Ser y el tiempo eterno.

En este asunto de la responsabilidad, querida, asume definitiva y contundentemente que tú has creado tus condiciones de vida, todo lo que tienes y te pasa es responsabilidad tuya, ha sido el resultado de tus decisiones te hayas dado cuenta o no. Recordemos ahora el papel de nuestro Ego: esa idea falsa que tenemos sobre nosotros mismos. El Ego dirige todas nuestras decisiones mientras estemos inconscientes y dejando que sea nuestro jefe en vez de ser el esclavo de nosotros mismos.

Si es tu Ego quien te dirige… ¿podemos hablar de que eres realmente responsable de tus decisiones? Pues como podrías serlo si estás dormida…inconsciente: siendo una autómata que sigue instrucciones de su Ego. Prefiero decirte que hoy sí eres responsable de no poner al Ego en su sitio porque ya sabes que existe y cómo opera: ponlo donde le corresponde y hazlo ya.

No es tarea sencilla, pero empieza por estar pendiente de las cosas que piensas todo el tiempo, sabes revisa tus pensamientos, tus falsas creencias, escríbelas, conviértelas en creencias más constructivas y que te den poder… esa es la mejor forma de comenzar a vivir el presente y anclarse en el SER y no sólo en la mente, el tiempo reloj y las condiciones de vida.

La responsabilidad empieza desde hoy hacia delante, ya sabes que existe el Ego, pues ahora eres responsable de todo lo que crees para ti. No te quedes atascada en el pasado ni sientas culpa por lo que hiciste o no hiciste, eso ya pasó, ahora entiendes mejor lo que viviste porque sabes que tu Ego manipuló todo a su conveniencia (sólo desea sobrevivir y a veces lo hace a pesar de ti, contra ti).

Revisa tu Ego una y otra vez, nunca podrás prescindir de él, pero ya no te podrá dirigir. Cuando te venga un pensamiento a la cabeza y eso es todo el tiempo, revísalo, date chance, eso es igual para las emociones, que son otra vía por la que se expresa el Ego.

Inspecciona también tus emociones, tómate tu tiempo, nada pasara si cuando te enojas o estás retriste, respiras profundo y le das espacio a la emoción que sientes. Cuando haces eso de manera instantánea se abre otra posibilidad para la acción que sigue a la emoción o al pensamiento, es decir, amplias tu comportamiento porque redimensionas las situaciones que lo generan.

Entonces -sin duda alguna- podrás decidir realmente, sabes, tendrás más opciones, no sólo la o las que te dicta el Ego.

SIGUE CONMIGO RECONSTRUYÉNDOTE Y

AYUDÁNDOME A SER SIENDO

तइका रमे

CONTINUARÁ…

Creencias falsas:

Lo externo a mí tiene la culpa de mis condiciones de vida.
Ser un(a) soñador(a) es malo, lo mejor es ser realista.

Somos sólo esta existencia física, lo material: nuestro cuerpo, nuestras ideas y emociones.

Estamos solos, solas, y somos diferentes de los demás.

Es bueno ignorar a la gente negativa que se me acerca y a las cosas negativas que me pasan.

Es malo no saber para dónde vamos, la que no tiene metas en la vida es un(a) fracasado(a).

El famoso si vas a hacer algo, hazlo lo mejor que puedas.

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