Empecemos por el concepto negativo o negativa. La adjudicación de esta etiqueta a una situación o persona proviene de la forma en que concibes tu mundo, la vida, las relaciones con los demás. Nada es bueno o malo en sí mismo, todo depende del cristal con que lo mires.

Para hacértelo más fácil, el tema fundamental de esta creencia falsa tiene que ver más contigo que con los otros: ¿qué hacer cuando te sientes mal? Normalmente la gente ignora o esquiva las cosas y/o los individuos que considera negativos y la verdad es que los has atraído a tu vida por y para un propósito sagrado: “la transformación amorosa desde y para ti”.

¿Estás mal, muy mal por la ruptura? Lo que sientes, querida, es sólo una interpretación que haces sobre la situación y ésta -si te duele- es porque la realizas desde tu yo falso: el ego. La intención del ego es boicotearte, quitarte energía, hacerte pensar que eres menos o más en relación a la otra persona, que tienes la razón y los demás no, convencerte que el mundo te está agrediendo y que lo vivido es culpa de un otro: tu expareja, tu jefe, tus padres y así.

Cuando siento una emoción negativa, la paso por el scanner, la reviso y veo qué de todo lo que genera mi mente tiene realmente que ver conmigo o qué “tan verdadero” es lo que pienso y/o siento. Me cuestiono. Estoy convencida de que no es aconsejable ignorar nada -ni lo bueno ni lo malo-, sólo trata de observar los pensamientos que se producen en tu cabeza, sí, en el mismo momento en que algo o alguien te genera incomodidad, dolor, frustración, ira o alguna de las emociones que solemos llamar negativas.

Por lo general el 90, por no decir el 99% de las veces, me da risa lo que descubro, invento historias, interpretaciones, proyecto un hecho o una situación hacia el futuro o hacia el pasado, mil veces en un segundo. En ese preciso instante me digo: “Nadir, estás mejor, te diste cuenta, estás construyendo una relación mejor contigo misma cada día”. Redimensiono lo que siento y me transformo a mí.

El otro punto importante es no engancharse. Cuando algo me molesta o siento que me agreden, aplico una terapia ancestral: consulto con mi almohada. Dejo pasar un tiempo entre el suceso y mi reacción, le doy tiempo a las aguas para que las partículas flotantes decanten y queden en el fondo. Si el hecho requiere de mi reacción inmediata, simplemente respiro y contesto o actúo parcamente, sabes, antes de actuar me digo “no es personal”, “no es conmigo”, “Juan está actuando desde su ego”, y acto seguido, trato de no engancharme en las reacciones de los demás y no dejar que mi ego dirija lo que hago.

Si una situación requiere de decir un NO CONTUNDENTE, que este NO provenga de lo más profundo de ti y no de tu ego, así será genuino. Sabrás la diferencia en el mismo instante, si te sientes bien después vas por buen camino, si te sientes culpable, mala, débil, violenta, etc., algo de tu ego se coló otra vez en la interpretación. Suena sencillo pero no lo es, porque lo primerito que solemos hacer los humanos cuando algo DUELE es ATACAR AL OTRO. Herirlo también, que le duela como a mí, decimos. Y como bien afirma E. Tolle en su libro: “la inconsciencia humana sólo genera más inconsciencia”.

Aplica un truquito interesante. Con la gente que te rodea y con las que tienes una relación de confianza acuerden utilizar una palabra que tenga “poderes mágicos compartidos”, imaginemos que escogen “auch” o “cosa” que significará: “me dolió”, “está despertando mi dolor”. En el momento en que esa persona diga o haga algo que te lastime, o tú lo hagas para con él (o ella), simplemente digan “cosa”, esto será su señal de alerta. Sabrán ambos que se ha removido alguna conexión con sus egos y se están lastimando.

Se puede utilizar incluso estando en un lugar con otras personas porque nadie se percatará, pero ustedes estarán hablando desde su lenguaje personal, uno que los conduzca de inmediato hacia el amor mutuo y el respeto. Es como la luz amarilla de un semáforo que dice “estamos pisando terreno delicado”, “reflexionemos antes de hablar”, “miremos al otro desde el amor”, “asumamos ya una manera más sana de comunicarnos”. Es un acuerdo hermoso, un llamamiento a la conciencia entre dos personas que se aman o se quieren.

Anoche terminé de leer el libro “Te amo” de Francesco Alberoni, se los recomiendo ampliamente. En su teoría sobre el enamoramiento y el amor, define al enamoramiento como “un movimiento colectivo de dos”, éste guarda similitudes impresionantes como otros tipos de movimientos sociales: la revolución francesa, las guerras, las peregrinaciones, etc. En lo que Alberoni llama el estado naciente producido por el enamoramiento, las personas enamoradas sienten y desean la construcción de un mundo nuevo, creado por los dos y por el sentimiento compartido, estas personas se transforman profundamente, cambian su manera de ver su vida y su futuro.

Independientemente si la relación de enamoramiento llega o no a convertirse en amor, las personas enamoradas ya entraron o activaron un proceso de cambio del sí mismo y de su vida. El mejor consejo, para quien que ve truncado su enamoramiento por las razones que sean, es seguir su metamorfosis, darle terreno, alimentarla, utilizarla o encaminarla hacia otro tipo de creaciones y renacimientos. Estar enamorada es como volver a nacer, es una transición hacia algo mejor, estés con la persona amada o no.

Las mejores obras literarias, artísticas y musicales se han consumado por el mantenimiento de esta fuerza poderosa creada por el estado naciente, por el enamoramiento. Este fenómeno hermoso y transformador que se crea, es la razón principal por la cual no es bueno ignorar nada de lo que nos suceda, aunque te parezca de momento algo malo, tu renacer ya comenzó, utilízalo para que te libere a ti.

Con amor,
Nadir

Creencias falsas:

Soy lo que tengo y lo que hago.

Lo externo a mí tiene la culpa de mis condiciones de vida.
Ser un(a) soñador(a) es malo, lo mejor es ser realista.

Somos sólo esta existencia física, lo material: nuestro cuerpo, nuestras ideas y emociones.

Estamos solos, solas, y somos diferentes de los demás.

Es bueno ignorar a la gente negativa que se me acerca y a las cosas negativas que me pasan.

Es malo no saber para dónde vamos, la que no tiene metas en la vida es un(a) fracasado(a).

El famoso si vas a hacer algo, hazlo lo mejor que puedas.

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