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Portada del libro

Portada del libro

Los científicos saben que en la historia de la ideas
– indica Michael Gaugelin en The Cosmic Clocks
la magia siempre precede a la ciencia,
que la intuición de los fenómenos anticipa
nuestro conocimiento objetivo sobre ellos.

Tan increíble como el libro LA BIOLOGÍA DE LAS CREENCIAS me resultó este nuevo libro EL GENIO EN TUS GENES. MEDICINA EPIGENÉTICA Y LA NUEVA BIOLOGÍA DE LA INTENCIÓN (The genie in your genes. Epigenetic Medicine and the New Biology of Intention) de Dawson Church publicado por EP Energy Psycology Press en 2007 en Estados Unidos. Este libro va de la mano con la reseña anterior pero profundiza mucho más en lo que se ha llamado la medicina energética estos últimos años. Los descubrimientos que presenta el autor apuntan a que los genes contribuyen a nuestras características físicas y emocionales pero no las determinan como se había creído hasta ahora.

Amplios estudios realizados en todo el mundo, y cada vez son más, indican que las prácticas espirituales y la fe pueden añadir muchos años a tu vida, más allá de la mixtura genética que poseas. Por otro lado, señala la importancia de entender al ser humano como un ser energético antes que todo, reclama más atención hacia los procesos que dependen del electromagnetismo en la biología humana dándoles un papel crucial tanto sobre los estados de ánimo como de la salud física en general. Como Lipton, este autor afirma la muerte del dogma determinista que había mantenido nuestra salud y felicidad emocional caminando sobre una cuerda floja formada por nuestros genes. Los genes no son nuestro destino, apunta contundente como Lipton.

En el centro de su discusión magistral se encuentra la experiencia. Cuando tenemos una experiencia o pasamos por alguna situación específica le asignamos un significado. Lo hacemos mental, emocional y espiritualmente y eso es tan importante para la activación de los genes como los hechos que vivimos en sí mismos. Se ha descubierto que nuestros genes danzan con nuestra capacidad de estar conscientes, nuestra espiritualidad, nuestro Despertar. Los pensamientos y los sentimientos encienden y apagan diferentes tipos de genes dentro de complejas relaciones biológicas y electromagnéticas.
En otras palabras, la subjetividad humana está al centro de nuestra salud, dirigiendo todo lo que te pasa como ser humano integral y cómo lo procesas. Los pensamientos que tenemos, la calidad de nuestra consciencia, incrementa el flujo de información que viaja a través de nuestras redes neurológicas; en resumen: “Tus creencias se vuelven la biología de tus sistemas hormonal, neuronal, genético y electromagnético y están relacionadas con las interacciones complejas que existen y se dan entre ellos”.
Te pongo un ejemplo. Los pensamientos estresantes que generan la segregación de las hormonas relacionadas con el estrés como la norepinefrina impiden tus capacidades de curación natural, que han sido un maravilloso producto de tu evolución como ser vivo. El cortisol, el esteroide natural más abudante en tu sangre, cuando se segrega continuamente y en cantidades exageradas conlleva a la atrofia de tus células y a la pérdida de la memoria, incluso aumenta la presión y el azúcar en la sangre, daña tus arterias y produce enfermedades del corazón.
A nivel bioquímico tu cuerpo NO puede diferenciar entre una inyección de químicos que se dispara por una amenaza real a tu superviviencia o una amenaza subjetiva (idea abstracta) creada por tu mente y que no es real. Tu cuerpo reacciona de la misma manera, él sólo sabe que está amenazado y así reacciona. Ambas situaciones la real y la ficticia creada por tu estrés y tu nerviosismo, las dos, crean un ambiente bioquímico alrededor de tus células que están llenas de señales para tus genes, las cuales activan o desactivan las proteínas asociadas a la curación. Tu cuerpo no hace un juicio moral sobre tus emociones, simplemente responde de acuerdo a ellas.
En el mundo real, al contar con la lámpara de nuestro entendimiento y el genio en nuestros genes, tenemos una fuente ilimitada de deseos a nuestra disposición. Cualquiera de los deseos que metemos en nuestra lámpara se manifiesta genéticamente. Si llenamos nuestra lámpara con palabras curativas, nuestros genes  cumplen de prisa nuestros deseos en los siguientes segundos. Si la llenamos con veneno, como las parejas que se pelean constantemente, dañamos la habilidad de nuestros “sirvientes” genéticos para curarnos. Aunque los mecanismos por los cuales ocurre la curación energética aún son vistos como magia por el sistema médico convencional (que trata los síntomas con medicinas que producen los efectos opuestos) los resultados de esta revolucionaria nueva medicina no lo son. Son reales y se han probado científicamente. Poco a poco, el sistema médico cede ante tantas y tantas pruebas de que la energía CURA, tus pensamientos y sentimientos positivos CURAN, una estado de consciencia elevado y en paz CURA.
La mejor manera de motivarte es exponer aquí algunos experimentos y sus resultados tan impresionantes. Antes de pasar a ellos, este libro es nuevamente una denuncia abierta a los abusos y cegueras de nuestro sistema médico convencional y, a su vez, UN APOYO SIN PARANGÓN a las MEDICINAS ALTERNATIVAS Y OTRAS TÉCNICAS DE CURACIÓN MENOS CONOCIDAS, que como el Reiki, utilizan el manejo de campos energéticos.
Lo mismo apoya a prácticas profundamente curativas y algunas ancestrales como la oración, la meditación, las visualizaciones, la acupuntura, las limpias chamánicas, el yoga, el tai chi, el chi kung, el shiatzu, las flores de Bach y otros sistemas florales, el EFT (técnicas de liberación emocional), entre otras.
Sin más, te dejo con las últimas novedades vinculando cada experimento con sus implicaciones en la vida real de las personas, para que sea más útil al lector. Es imposible ponerlos todos, pero cada experimento no es único sino que trae consigo una cola larga de experimentos en otros laboratorios y por otros científicos que los han vuelto a probar y han llegado a los mismos resultados. (La traducción libre es de mi autoría.)
NUEVOS DESCUBRIMIENTOS DE LA MEDICINA ENERGÉTICA
Violencia doméstica y capacidad curativa del cuerpo
Ronald Glaser de la Universidad de Medicina del estado de Ohio (EEUU) y la psicóloga Janice Kiecolt-Glasser investigaron el efecto del estrés asociado con los conflictos maritales sobre la curación de las heridas, un marcador importante de la activación genética. Los investigadores crearon por succión unas pequeñas ampollas en la piel de los sujetos casados que se sometieron a las pruebas, posteriomente instruyeron a algunos para que tuvieran una discusión neutral durante media hora. En las siguientes tres semanas, monitorearon la producción de las tres proteínas que nuestro cuerpo produce para sanar las heridas. Ellos también les indicaron a otras parejas sometidas al mismo experimento que discutieran un tópico en el cual estuvieran en desacuerdo. Los investigadores estuvieron presentes en ambas discusiones, las neutrales y las de desacuerdos. Encontraron que la expresión de dichas proteínas se disminuyó en las parejas que tuvieron peleas, incluso en las parejas que tuvieron una discusión simple sobre un desacuerdo. Las que tuvieron peleas que incluían insultos, sarcasmos, críticas abiertas, mostraron una disminución aún mayor en la sanación de las heridas. En las peleas más agresivas y fuertes la curación se disminuyó hasta en un 40% y el nivel de producción de las proteínas cayó drásticamente.
Los científicos indicaron que se trata de una prueba controlada y ficticia, probablemente una vida real de conflictos maritales genere efectos aún más dramáticos. Encontraron también -en unas pruebas anteriores- que las parejas en conflicto presentaban sistemas inmunes pobres después de sus discusiones en el laboratorio y desarrollaron en los siguientes meses más infecciones respiratorias que las parejas que tenían conversaciones de apoyo.
La mente indisciplinada deja escapar energía vital en la forma de continuos pensamientos, preocupaciones y percepciones sesgadas, muchas de las cuales activan emociones disturbadoras y procesos químicos degenerativos en el cuerpo.
Ya lo dijo Buda hace más de dos mil años: “Estamos formados y moldeados por nuestros pensamientos. Aquellos que sus mentes están modeladas por pensamientos sin ego dan alegría cuando actúan o hablan. Y la alegría los sigue como una sombra que nunca los deja.”
 
El SIDA y las creencias sobre Dios
Gail Ironson, doctora que investiga la vinculación entre la mente y el cuerpo (profesora en psicología y psiquiatría de la Universidad de Miami e investigadora del Centro de Investigación sobre Sobrevivivientes Positivos que ha ganado muchos premios y reconocimientos por parte del Instituto Nacional de la Salud de EEUU) realizó el primer estudio para relacionar creencias específicas con cambios particulares en el sistema inmune.
Midió muchos indicadores de salud en pacientes con VIH en el transcurso de cuatro años de investigación. Una de las medidas fue la “carga del virus”, la cantidad del virus del SIDA en las muestras de sangre. También la doctora contó la concentración de un tipo de células blancas responsables de matar los organismos invasores. La concentración de estas células T ayudantes (también conocidas como células CD4) en la sangre es una de las medidas normalmente utilizadas para calcular el avance del SIDA.
Si la concentración de estas células disminuye, nuestros cuerpos son menos capaces de defenderse de otras enfermedades oportunistas como la neumonía, esto les sucede a los paciencientes con SIDA. Sus estudios han sido muy reconocidos por médicos y biólogos porque ha logrado identificar marcadores biológicos de la enfermedad y relacionarlos con medidas subjetivas como el nivel de la depresión del paciente, el número de las visitas al doctor y la dosis de la medicina requerida.
En sus resultados encontró dos marcadores (de predicción) interesantes de cuán rápido avanza el VIH en el cuerpo de los pacientes que participaron en el estudio. Uno fue el punto de vista que tienen los pacientes sobre la naturaleza de Dios. Sí leíste bien: Dios.
Algunos creían en un Dios castigador, mientras que otros lo creían un Dios benevolente. Ella observó que “los pacientes que creían que Dios los enjuiciaba tenían una disminución de las células ayudantes dos veces mayor que la tasa de las células de los pacientes que no lo veían así, sus cargas de virus aumentaron tres veces más rápido. Estas creencias predecían la progresión de la enfermedad de manera mucho más eficiente que la depresión del paciente”.
Ironson se sorprendió al encontrar que mucha gente reportaba una transformación espiritual subsecuente al diagnóstico de la enfermedad. Dicha transformación estaba caracterizada por un sentido de sí mismo que fue profundamente cambiado y llevo a los pacientes a un cambio en sus comportamientos.
En un artículo suyo de la revista científica Journal of General Internal Medicine concluye que “45% de los pacientes incrementan su espiritualidad en el año siguiente a recibir el diagnóstico de seropositivos, 42% se quedaron igual que antes y el 13% reportó un descenso en su espiritualidad. El estudio mostró una asociación extremadamente fuerte entre la espiritualidad y el bajo progreso del VIH”.
El otro marcador importante fue: una relación participativa y personal con Dios. En resumen si tú crees que Dios te ama, es un factor de protección enorme, mucho más protector que reducir tu depresión o subir tu optimismo. La creencia en un Dios benévolo te proteje, pero si tu creencia es personalizada del tipo “Dios me ama (a mí)” es incluso mucho más fuerte y más efectiva. 
Otro hallazgo colateral fue que los pacientes que sentían un estado de paz interior tenían niveles más bajos de cortisol, la hormona del estrés que produce daños en el cuerpo.
Tus creencias sobre Dios tiene efectos sorprendentes sobre tu salud, es recomendable -si tu orientación espiritual y tu religión te lo permiten- recalíbrarla y ajustarla. Sabio consejo de estos científicos: adquiere ¡la visión más amorosa de Dios que seas capaz! Tu espiritualidad se convierte en salud.
 
El efecto curativo de la oración
Hay miles de experimentos sobre el poder de la oración. Uno lo llevó a cabo Thomas Oxman y sus colegas en la Escuela de Medicina de la Universidad de Texas, EEUU. Examinaron los efectos de la ayuda social y de las prácticas espirituales en pacientes que iban a someterse a cirugías del corazón. Descubrieron que aquellos con amplias cantidades de los dos factores (ayuda social y práctica espiritual) exhibieron una tasa de mortalidad de uno a siete frente a los que no las tenían. 
Otro se realizó en el Centro St. Luke de Chicago. Vincularon la asistencia a la iglesia con la salud física. Los científicos hallaron que los pacientes que acudían regularmente a la iglesia y que tenían una práctica fuerte de la fe, eran menos propensos a morir y tenían una salud general más fuerte. No son ejemplos aislados. Larry Dossey, en su libro Prayer is Good Medicine (La oración es una buena medicina) dice que que hay más de 1.200 estudios científicos que demuestran los vínculos de la oración y la intención con la longevidad y la salud. 
De la misma forma, un meta-análisis publicado en las revistas cientificas Annals of Internal Medicine y del Journal of the Alternative and Complementary Medicine ha compilado los resultados de muchos estudios que demuestran que la oración, la curación a distancia y la intencionalidad tienen efectos significativos sobre la salud.
La oración le hace bien tanto a quién la hace como a quien la recibe. Otros estudios han demostrado que la habilidad y el fervor de la persona que reza tiene un efecto marcado en el sujeto que recibe la oración.
 
El efecto curativo de las prácticas humanitarias y filantrópicas
Muchos estudios han demostrado también que los actos regulares de altruismo prolongan nuestra vida y aumentan nuestra propia felicidad. En su libro The Energy Prescription (La prescripción energética), la farmaceuta Constance Grauds describe un estudio realizado en Michigan, EEUU. Se incluyó una muestra muy grande de 2.700 hombres y se les estudio por un período inusitado de 10 años. Los resultados revelaron que los hombres que habían participado en actividades voluntarias regulares tuvieron la mitad de la tasa de mortalidad en comparación con los que no las hicieron. Ella declaró que “el altruismo tiene efectos colaterales como la reducción del estrés, la mejora del funcionamiento del sistema inmune, sentimientos más sólidos y constantes de alegría, paz y bienestar, incluso más alivio de dolores emocionales y físicos. Estos efectos además duran bastante tiempo después de realizada la actividad altruista y se incrementan proporcionalmente al aumento de la frecuencia del comportamiento altruista”.
 
La espiritualidad en los ambientes médicos
Un estudio demostró el efecto de la “nutrición” espiritual en los pacientes de cáncer, lo realizó la Doctora Jean Kristeller, una psicóloga de la Universidad del Estado de Indiana, EEUU. Ella reportó que cuando los doctores pasan tiempo hablando con sus pacientes acerca de sus intereses espirituales, esto producía -luego de tres semanas- una mejora en su calidad de vida y una menor incidencia de la depresión en los mismos. Los pacientes refirieron que sus médicos “estaban más preocupados por su salud” en comparación con los pacientes que no hablaron de temas espirituales con sus médicos. Lo más impresionantes es que adivinen cuánto duraron las conversaciones que cambiaron positivamente la vida de los pacientes y las alargaron: ¡Entre cinco y siete minutos! Lo mismo sucedería con cualquier otra enfermedad seguramente.
 
La meditación
Ésta es una de las revelaciones científicas que más gusto me da, porque meditar es la recomendación central de mi libro Senderos de Paz (Alamah, 2008). Los beneficios de la meditación son numerosos y son el objeto de múltiples estudios alrededor del mundo actualmente. Tantos, que no sé bien por dónde empezar.
El Dr. Robert Dozor, co-fundador de la Clínica de Salud Integral de Santa Rosa, California, EEUU, dijo: “la meditación -por sí misma- ofrece más a la salud de los americanos modernos que todos los remedios farmaceúticos juntos”.
Recientemente, el neurocientífico y doctor Richard Davidson de la Universidad de Madison en Wisconsin, EEUU, publicó una sería de experimentos usando diferentes técnicas de meditación. Cuando comparó los resultados obtenidos por meditadores novatos con los de meditadores experimentados como los monjes tibetanos encontró que los monjes “muestran un incremento mayor de las ondas gamma, que están relacionadas con la atención, la memoria y el aprendizaje, y ellos tienen mayor actividades en las áreas del cerebro vinculadas con las emociones positivas como la alegría”.
Los monjes que tenían más cantidad de años meditando mostraban los efectos más impresionantes en los cambios del cerebro y su funcionamiento. Esto significa que al meditar estamos agrandando las porciones del cerebro que producen la felicidad. Cualquiera pude aprender a meditar no te hace falta ser monje.
Otro reporte científico indica que -en una prueba piloto de la Universidad de California en San Francisco, EEUU-, “los maestros que fueron entrenados con las técnicas budistas de meditación y que meditaban máximo 30 minutos cada día mostraron una mejora en su estado de ánimo similar a la que hubieran obtenido tomando antidepresivos”.
La meditación, el amor y la compasión son herramientas en las cuales podemos entrenarnos para ser más felices.
 
Visualizaciones y el rendimiento escolar de los jóvenes 
Las posibilidades de la visualización para la curación epigenética (ver reseña anterior La biología de las creencias) son demostradas en un estudio reciente. Se examinó cómo las expectativas de los estudiantes afectan sus notas en matemáticas. Carol Dweck, doctora en psicología de la Universidad de Stanford, EEUU, descubrió que las creencias que los estudiantes tienen acerca de la naturaleza de su inteligencia afecta su desempeño escolar. Algunos piensan que su inteligencia funciona como la cantidad de dientes en tu boca o los centímetros de alto que mide el cuerpo, que es estática y fija. Otros piensan que la inteligencia puede crecer y desarrolarse, como una planta.
Ella comparó el desempeño de los estudiantes durante dos años en matemáticas, reportando que aquellos que creían que la inteligencia podía crecer tuvieron mejoras sustanciales en sus calificaciones en comparación con los que pensaban que era fija y estática.
Para probar sus resultados sometió a otra prueba a un grupo de estudiantes que tenían malas calificaciones, lo dividió en dos pequeños grupos al azar. El primero recibió información sobre herramientas de estudio para conseguir mejores calificaciones (lo usual que se imparte en los colegios). El segundo recibió información sobre los últimos descubrimientos sobre el cerebro, de qué formas el cerebro crece y desarrolla nuevas conexiones neuronales cuando se ve confrontado con la novedad y el cambio. Ellos “aprendieron que el cerebro forma nuevas conexiones cada vez que aprendes algo nuevo, y eso, con el tiempo, te hace más inteligente”.
Al finalizar el semestre, aquellos estudiantes que recibieron el cursillo típico de mejoramiento escolar no mostraron cambios tan sorprendentes como los chicos del grupo del minicurso novedoso en neurociencia, los segundos, tuvieron notas significativamente mejores.
Los chicos de este grupo también recibieron un entrenamiento extra para realizar visualizaciones sobre cómo su cerebro estaba creciendo constantemente. Estas visualizaciones tuvieron efectos positivos concretos en su desempeño.
No es irracional pensar que las visualizaciones pueden ser aplicadas con éxito a mejorar la salud. Lo que imaginamos, podemos crearlo.
Llenando nuestra mente de imágenes positivas podemos producir un ambiente epigenético que potencie nuestros procesos curativos naturales. Las visualizaciones han demostrado resultados increíbles en las investigaciones sobre el cáncer, son las responsables -en parte- de miles de casos de remisiones espontáneas por todo el mundo. 
El libro es tan impresionante que este espacio se queda corto. Para terminar sólo quiero dejar un mensaje a mis lectores.
Saber – a ciencia cierta – que nosotros podemos afectar la producción de las proteínas curativas en nuestro cuerpo, que podemos cambiar genéticamente si así lo deseamos, es reconfortante. Las herramientas para hacer este proceso de curación en tu vida ya han sido demostradas científicamente y además están a tu disposición. Pueden ser cultivadas y aprendidas por Todos. Esta verdad es un incentivo fuerte para aprenderlas, para mejorar nuestras actitudes, nuestras creencias, nuestra vida… herramientas terapéuticas que exceden en mucho las promesas de la mayoría de las terapias convencionales, de la quimioterapia, la radioterapia y demás tratamientos invasivos.
Resumen en inglés
Author Dawson Church applies the insights of the new field of Epigenetics (epi=above, i.e. control above the level of the gene) to healing. Citing hundreds of scientific studies, he shows how beliefs and emotions can trigger the expression of DNA strands. He focuses on a class of genes called Immediate Early Genes or IEGs. These genes turn on within a few seconds of a stimulus. They can be triggered by thoughts or emotions (“I loved that unexpected gift of roses Bill gave me” or “I’m so mad about what Uncle John said at the Christmas party”). Many IEGs are regulatory genes turn on other genes that affect specific aspects of our immune system, such as the production of white blood cells that destroy attacking bacteria and viruses. Epigenetics thus influences our health every day. He coins the new term “Epigenetic Medicine” to describe healing techniques with epigenetic effects. He also summarizes the science behind the infant fields of Energy Psychology and Energy Medicine, both of which offer promising epigenetic medical therapies, and describes a few of the thousands of powerful personal breakthroughs that are being achieved by therapists, doctors and lay people praticing these techniques. The Genie in Your Genes shows that there is a sound theoretical framework, based on credible experiments, for understanding these astonishing results, and predicts that the insights of Epigenetic Medicine will dramatically advance the fields of both medicine and psychology in the coming decade.

TE INVITO A CAMBIAR TU VIDA YA.

Taika Ramé

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