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Escena de la pelicula 9 semanas y media

Escena de la película 9 semanas y media

 

Leí un artículo interesante de la psicóloga Isbelia Segnini en la Revista Todo en Domingo de El Nacional (Venezuela) sobre todas las creencias falsas que juguetean entre las sábanas con los amantes. Aquí expongo algunas, opino sobre ellas y las someto a tu escrutinio. Añade las tuyas, deja tus comentarios. La información general de este artículo sirve para parejas heterosexuales o homosexuales. Haz click en los vínculos para más información.
MITO 1: Las relaciones sexuales buenas terminan en penetración y orgasmo.
Los hombres se angustian mucho cuando las mujeres no tenemos orgasmos. La mayoría de nosotras disfruta también los encuentros sexuales sin penetración o sin orgasmo. Suele llamársele preámbulo a los tocamientos indicando que siempre son antesala de algo más importante: el orgasmo. Es un fastidio cuando el hombre se obsesiona por verte “terminar”, “acabar”, hasta la misma palabra lo indica, el sexo sin orgasmo es un sexo incompleto, no acabado, que se quedó “a mitad de camino”. Ésta es una idea falsa.
El sexo no se trata sólo de orgasmos y penetraciones es una experiencia mucho más amplia y multisensorial. Durante un acto sexual se comparten caricias, besos, abrazos, masajes, miradas, olores, tocamientos, roces, sabores, sonidos, que producen placer por sí mismos, no es absolutamente necesario que haya nada más (si se dan la penetración y el orgasmo buenísimo pero si no se dan también es buenísimo). 
Los órganos genitales no deberían ser los únicos que participen en el encuentro sexual, el cuerpo humano tiene terminaciones nerviosas que generan placer a todo lo largo y ancho de su morfología. Es muy satisfactorio ampliar la experiencia a otras zonas erógenas, cada cuerpo tiene las suyas, búscalas también lejos de tus genitales o los de tu pareja. Si has practicado este sexo más amplio y variado no sentirás que la noche se arruinó cuando el pene no se (te) erecta, aveces pasa pero podrás seguir disfrutando del sexo de todas maneras.
MITO 2: Yo soy responsable del placer de mi pareja.
Muchas mujeres sienten que es malo decir lo que les gusta con respecto al sexo, temen ser rechazadas por sus parejas o mal juzgadas si se mueven mucho o son activas en la cama (dirá que soy una puta o que he cogido con muchos hombres, piensan). Las mujeres sabemos qué queremos, qué nos gusta y qué no del sexo, la mayoría no lo dice pero sí lo sabemos. A los hombres -por su parte- les encanta responsabilizarse del placer de la mujer, creen que verla gemir y tener un orgasmo en un cumplido para su masculinidad (“yo la hago gritar”, piensan).
La verdad es cada quien es responsable de su propio placer (la mujer también). Cuando en la cama cada uno está pensando que tiene que satisfacer al otro, la emoción y la pasión se distorsionan, la energía del encuentro se colapsa. Es más rico cuando cada amante se concentra en su propio placer sin perder la conexión sensorial y emocional con el otro o la otra. Hablar clara y explícitamente sobre lo que nos gusta y nos excita, es muy aconsejable para mejorar las relaciones sexuales. Las mujeres sobre todo tienen que vencer las barreras culturales y sociales que les han hecho pensar que hablar de sexo no es digno ni bien visto, tu pareja no es adivin@ tienes que decirle qué te gusta. Incluso es ideal durante el acto guiar a tu pareja, “toca aquí”, “hazlo así”, “muévete en círculos”, con amor y respeto por tu amante, pero guiarlo o guiarla. No tiene nada de malo, si utilizas un lenguaje sutil y respetuoso pero directo tu pareja no se ofenderá, al contrario, unas breves palabras pueden significar MUCHO para los dos, avanzar de la monotonía sexual hacia la pasión y el placer supremo: compartido.
MITO 3: Si no siento ganas de tener sexo ya no amo a mi pareja.
Algunas personas entran en crisis cuando la líbido se les baja y comienzan a pensar que ya no quieren o aman a su pareja. Estos pensamientos producen un efecto desvastador en la cama y en la relación de pareja de manera global. La líbido, que se suba o baje, depende de muchos factores psicológicos, emocionales, económicos, etc. no sólo del amor que sientes por tu amante. No te angusties tanto porque se te bajó la líbido ya que entrarás en un círculo pernicioso y reiterativo de apatías. Escojo un ejemplo de otro ámbito: el literario. Hay un escritor, ahora no recuerdo el nombre, que decía que él siempre escribía todos los días de 9 am a 1 pm, escribía lo que le venía a la mente, fuera una escritura buena o no, con sentido o no, decía: “cuando la musa llegue que me consiga escribiendo”.
Yo sugiero aplicar lo mismo para los asuntos de la cama, a veces es mejor que “la líbido te encuentre teniendo sexo”. No dejes de tener acercamientos sexuales con tu pareja, no digo que cojas sin ganas, ¡no!, sino que te des chance para tocamientos, besos, masajes, báñate con tu pareja, compra aceites relajantes y desen mutuamente una buena frotada, sientan rico aunque -por ahora- no haya penetración por ejemplo.
Te será de mucha ayuda para que tu líbido se equilibre, porque el placer que viene de lo sexual y erótico ayuda también a restablecer tu ánimo, a quitarte la depresión o lo que te está haciendo sentir mal, triste o frustrad@. Si no te presionas con pensamientos obsesivos irás entrando de nuevo y poco a poco al disfrute de los momentos placenteros.
MITO 4: Es malo tener sexo con la menstruación.
La menstruación no es ninguna enfermedad es un proceso normal y sano de la fisiología del cuerpo femenino. La sangre viene de adentro del cuerpo y está limpia, es parte de tí como tu sudor, las mucosidades de tu nariz, la orina o las heces. Algunas personas sienten aversión de sus propios fluidos o los ajenos, si es un asunto de asco y de aversión puedes elegir no tener sexo con la menstruación. Pero es una elección personal, la verdad es que no es malo tener sexo cuando sangras o cuando tu pareja sangra. Al contrario la sensibilidad de la vagina es mayor y puede ser muy placentero, todo está más húmedo y caliente. Quizás sientas dolor de vientre o tu amante lo sienta, si es así pues no lo hagan tan fuerte, tengan un sexo más suave o pueden juguetear de otras formas, tóquense, bésense. Es un mito que las relaciones sexuales durante la menstruación son malas, no pasa nada si las tienes. Usa siempre condón para protegerte de las enfermedades de trasmisión sexual de eso sí hay que protegerse.
MITO 5: Tener sexo anal es una perversión.
El sexo anal consiste en la introducción del pene por el ano y el recto de la pareja. Es posible también que una mujer penetre analmente a un hombre o a otra mujer por medio de una juguete sexual o de una prótesis. Siempre que ambas personas estén a gusto y que sientan placer el sexo anal es TOTALMENTE placentero, sabroso y es una práctica muy común entre las parejas hetero y homosexuales. No es una perversión, al contrario es una variedad más del sexo natural y normal. Es mejor practicarlo con condón y con lubricante (a base de agua) ya que el ano es muy sesible y puede sufrir laceraciones, además de que sus mucosas absorben muy fácilmente las sustancias depositadas en el ano y el recto (por eso se usan los supositorios). En la cama y entre amantes todo está permitido siempre que no haya coerción ni manipulación y que la elección de tener sexo anal sea de ambos miembros de la pareja. Es mucho más placentero cuando se practica con conocimiento de la técnica porque si es brusco o se hace mal puede ser doloroso para quien está siendo penetrado. A muchos hombres también les gusta que su amante mujer introduzca sus dedos, lengua o juguetes sexuales en su ano, es muy placentero y no significa que seas homosexual. Para saber la diferencia puedes ver otro artículo en este blog, clic aquí.
MITO 6: Las mujeres embarazadas no pueden tener sexo porque le hace daño al bebé.
El embrión o feto está ubicado dentro del útero a una distancia suficiente para que no sienta nada ni le hagan daño mientras tienen sexo. Las mujeres embarazadas tienen deseos sexuales, siguen siendo mujeres, no porque tengan un bebé adentro del vientre su líbido necesariamente se apaga. Eso es un mito. Ciertos amantes tienen miedo de lastimarlas o al bebé lo que produce un distanciamiento en la pareja. El sexo es importante y SEGURO durante el embarazo, porque el placer de la mujer es bueno para la salud mental, física y emocional, y su pareja también -si lo desea- no tiene porque reprimirse su deseo sexual. Si ambos tienen deseos de tener sexo, pues manos a la obra, hay muchas posiciones para practicarlo y encontrarán alguna que les permita sentir placer con el vientre abultado de Ella o cuando esté en los últimos meses. Si tu embarazo es de alto riesgo consulta con tu ginecólogo si está bien tener sexo o no, pero si tu embarazo es normal no hay ningún problema al contrario les beneficiará tener una vida sexual sana y activa.
MITO 7: Tienes que complacer a tu pareja aunque no tengas ganas de tener sexo.
Esta situación se da mucho en los matrimonios o parejas estables, la verdad es que si no tienes ganas de coger no lo hagas, nada te obliga. La frecuencia de las relaciones sexuales es muy personal, a veces no coincide con la de nuestra pareja, es cuestión de conversar, de buscar puntos medios sin obligarte a nada que no quieras hacer. Cuando tu pareja te obliga o te fuerza a tener relaciones sexuales sin tu consetimiento eso es una violación, ojo, también sucede en los matrimonios y entre novios. La vida sexual activa tiene muchos beneficios, si ahora no tienes deseos y traes baja la líbido es mejor tratarte con un psicólogo ya que probablemente la causa de tu apatía esté en otros aspectos de tu vida. Mientras lo descubres no abandones las prácticas eróticas, los besos y los toqueteos, te pueden ayudar a conectarte con tu líbido nuevamente. La falta de deseo sexual está muy ligada a la depresión y a la frustración, también a los conflictos de pareja. A veces estos conflictos se reflejan en el deseo sexual y hacen que se apague. Busca ayuda, busquen ayuda psicológica de pareja.
MITO 8: Las mujeres pueden quedar embarazadas al tragarse el semen o haciendo sexo oral.
Mientras haces sexo oral es imposible que quedes embarazada. Es fisiológicamente imposible, tu útero que contiene los posibles óvulos a fecundar no tiene comunicación directa con tu boca ni con tu mano ni con tus labios, es decir, no hay peligro. La práctica del sexo oral es muy placentera, tampoco es una perversión. Puede ser riesgosa si la practicas sin protección porque es posible contraer enfermedades de trasmisión sexual. Existen actualmente en el mercado protectores para la vulva y en el caso de los hombres se recomienda el uso del condón. También puedes leer sobre las diferentes técnicas y ponerlas en práctica, conversa con tu pareja, la mejor guía es la que te da ella o él a medida que va sintiendo. Un porcentaje muy alto de mujeres y hombres sienten especial predilección por el sexo oral, anímate.
MITO 9: Cuando se tiene pareja no es correcto masturbarse.
La masturbación no es excluyente de una vida sexual activa ni tampoco un sustituto de tu persona. Es una práctica común y muy sana que tiende a practicarse en hombres y en mujeres con regularidad incluso cuando están casados, con pareja sexual o de novios. Lo bueno de masturbarse es que puedes descubrir qué es lo que te gusta y cómo te gusta, así podrás guiar mejor a tu pareja cuando él o ella quiera tocarte. Es liberadora, te relaja y además sube la autoestima. Muchas mujeres nunca han visto su vulva o su ano en un espejo, empieza por conocer tu propio cuerpo, verlo, tocarlo. Te ayudará a tener responsabilidad sobre la forma en que deseas llevar tu sexualidad. Tu cuerpo es más que un órgano sexual, cuando te masturbes trata de tocar todo tu cuerpo no sólo tu pene o tu vulva. Acaricia también tus piernas, brazos, cara, pechos, abdomen, en fin, toda tu piel, cada pliegue de tu cuerpo. Redescúbrete.
MITO 10: Cuando tu pareja tiene fantasías con otras personas te está siendo infiel.
Las fantasías sexuales son muy comunes entre hombres y mujeres. Son normales siempre que no te impidan disfrutar con tu pareja durante el acto sexual. Cuando tienes fantasías y te obsesionas con volverlas realidad o ya no puedes obtener placer sino a través de la fantasía o comienza a afectar tu vida como individuo, eso ya es otro tema podría caer en el terreno de la parafilia.
Las fantasías son fantasías porque normalmente la persona no quiere realizarlas simplemente juguetea y se excita con la idea mental. Son afrodisíacas. La fantasía juega con la idealización y en general cuando se hacen realidad ya no son tan excitantes y pierden detalles que en tu mente estaban perfectos. Cuando fantasiamos evocamos una situación ficticia. Los especialistas en sexualidad recomiendan mucho las fantasías para reavivar el deseo en parejas que han entrado en la monotonía.
Lo placentero de las fantasías es que en exclusiva o en pareja se disfruten. Si alguno de los miembros de la pareja le son molestas o le dan asco o se siente rechazad@, es mejor que con una comunicación abierta sinceren lo que sienten y lo canalicen a través de prácticas sexuales y eróticas que sí los exciten a ambos.
Algunas parejas deciden llevar al plano real sus fantasías pero las disfrutan plenamente, hoy en día en muy común la práctica del intercambio de parejas (swinging en inglés). Si tu pareja y tú lo disfrutan es completamente normal y sano, puede introducir a sus vidas una modalidad excitante que gozan juntos. Algunas mujeres se ven obligadas emocionalmente y socialmente por sus parejas a realizar una fantasía que no quieren, si no estás absolutamente segura mejor no lo hagas.
Por un sexo libre y sin mitos,
T.R.
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