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Cartel

Cartel

Anoche tuve la oportunidad de ver la película La Duquesa (“The Duchess”, 2008, UK). Una historia de época ambientada en el siglo XVIII. Además de lo esplendoroso del vestuario de los aristócratas, de las locaciones y las excelentes actuaciones de Keira Knightley (Georgiana Cavendish) y Ralph Fiennes (El Duque de Devonshire) que desde ya se merecen un Oscar, el film nos conduce a una fase terrible de la historia del mundo, sobre todo del devenir femenino.
Basada en hechos reales narrados en la biografía sobre la Duquesa de Devonshire escrita por Amanda Foreman (Editorial Omega) nos cuenta la vida atormentada y difícil de Georgiana, una artistócrata que se casó con el hombre más poderoso y acaudalado de la época Giorgiana, el Duque de Devonshire. Duquesa desde 1774, antepasada directa de Lady Di, Georgiana no sólo marcó una revolución en su círculo social en cuanto a la moda (diseñaba sus propios y particulares atuendos), sino que incursionó con éxito en dos escenas prioritariamente masculinas: la política como la figura más importante del partido Whig y el mundo de las apuestas. También se convirtió en una mujer infiel al consumar su amor con la persona que sí amaba.
Su vida estuvo marcada por la renuncia y la espectacularidad. Bien casada para los términos de su época, su matrimonió distó mucho de ser un matrimonio feliz. El Duque la obligó a convivir en su misma casa con su amante, Elizabeth Foster, quién comenzó y terminó siendo una amiga entrañable de La Duquesa, y también con sus hijos concebidos con otras mujeres fuera del matrimonio.
Los matrimonios eran arreglados y las mujeres en esa época conseguían el estatus social y el respeto de los demás a través de “buenos” matrimonios (¿les recuerda algo del mundo de hoy?).
La condición para La Duquesa al casarse, darle un heredero al Duque. El ansiado hijo tardó años en llegar porque la mayoría de sus embarazos fueron de niñas. Su matrimonio era un desastre, lleno de tensión, sentimientos reprimidos y toda la carga de un sistema que perpetuaba la conveniencia, la apariencia y las reglas sociales más estrictas. Donde las mujeres eran un poco menos que animales que parían y para las cuales el poder y las decisiones individuales estaban prohibidas, sus deseos propios importaban poco, y los sentimientos menos.
Un sistema social y político que construía vidas reprimidas y frustrantes para hombres y mujeres, siendo peor siempre (y como es costumbre) para las mujeres. La libertad no existía como un valor supremo y absoluto para nadie.
Una película que deja mucho que pensar, sobre todo por su impresionante vigencia. Pensar que estamos en pleno siglo XXI y aún las mujeres seguimos sacrificando nuestras vidas por los hijos, sacrificando a la persona que amamos por casarnos con el mejor partido (y ellos también lo hacen), viéndonos impedidas a participar en las esferas de poder que siguen siendo masculinas (masculinizadas o masculinizantes). Nuestra constante lucha: demostrar que somos humanos como los hombres, que tenemos derecho a elegir.
Es un film que deja en el aire muchas preguntas dolorosas: ¿qué sentido tiene nuestro sistema mundial globalizado y misógino que produce humanos frustrados en serie? ¿qué es lo que realmente ha cambiado para nosotras, las mujeres? ¿por qué nos empeñamos en mantener, en darle combustible, al capitalismo, al consumismo?
Por lo pronto les recomiendo ver La Duquesa y luego de verla consultar con su almohada las respuestas pendientes.
Dirección: Saul Dibb.
País: Reino Unido.
Año: 2008.
Género: Drama.
Interpretación: Keira Knightley (Georgiana), Ralph Fiennes (duque de Devonshire), Charlotte Rampling (lady Spencer), Dominic Cooper (Earl Grey), Hayley Atwell (lady Foster), Simon McBurney (Fox).
Guión: Jeffrey Hatcher, Anders Thomas Jensen y Saul Dibb; basado en el libro “Georgiana: Duchess of Devonshire” de Amanda Foreman.
Producción: Gabrielle Tana y Michael Kuhn.
Música: Rachel Portman.
Fotografía: Gyula Pados.
Montaje: Masahiro Hirakubo.
Diseño de producción: Michael Carlin.
Vestuario: Michael O’Connor.
La duquesa en La butaca

Sinopsis
Hermosa, glamurosa y adorada por el pueblo, Georgiana (Keira Knightley) fue, como su descendiente Diana de Gales, la mujer más fascinante de su época. Pero mientras que su belleza y su carisma le forjó un nombre en la historia, el amor siempre se le escapó. Casada muy joven con uno de los hombres más ricos de Inglaterra, el Duque de Devonshire (Ralph Fiennes), fue confidente íntima de ministros y de la Casa Real, llegando a ser un icono de la moda, madre adorada e influyente política para el partido liberal. Sin embargo, en el núcleo de su historia está la búsqueda desesperada de afecto y amor. Desde el apasionado pero fatídico romance con Earl Grey (Dominic Cooper) hasta el complicado triángulo amoroso con su marido y su mejor amiga Lady Foster (Hayley Atwell).

Abrazos,
T.R.
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