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LA EXCITACIÓN NO SÓLO ES SEXUAL, SINO CORPORAL, PSICOLÓGICA, ORGÁNICA, CEREBRAL, EMOCIONAL. TAMBIÉN ES UN ASUNTO PERSONAL QUE REQUIERE DE TU ATENCIÓN Y CONSTANCIA, DE TU CUIDADO AMOROSO.

Empecemos por el concepto: ¿qué es la excitación?

El diccionario (RAE) dice: Excitar (Del lat. excitāre)

1. Provocar o estimular un sentimiento o pasión. “Me gusta cuando me hablas al oído.”

2. Provocar entusiasmo, enojo o alegría. “La idea de un viaje me excita.”

3. Producir nerviosismo o impaciencia. “Por qué  siempre me tardo tanto en arreglarme.”

4. Despertar deseo sexual. “Amor, te espero en casa con mi traje de Eva.”

5. Producir, mediante un estímulo, un aumento de la actividad de una célula, órgano u organismo. “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña.”

Revisando todo lo que han descubierto las neurociencias entiendo que la presencia de un estímulo no es lo único necesario para que se produzca una respuesta (satisfactoria). También se necesita que el estímulo sea específico para que excite los neuroreceptores adecuados, que la intensidad de éste, la cantidad de energía, sea suficiente para que se alcance el umbral de excitación del receptor. Sin entrar en temas científicos más complejos (hay mucha información en internet si te interesa), lo que deseo rescatar es que no es un asunto de estímulo-respuesta nada más, hay que TRABAJAR la excitación, dirigirla y alimentarla. El otro asunto es que no sólo la presencia del estímulo genera información que tu cuerpo y tu mente la archiva como experiencias, sino que también la ausencia del mismo lo hace. Además la excitación del receptor es únicamente la primera fase de una larga cadena de procesamiento de información y no es suficiente para que se produzca UNA EXPERIENCIA.

!Practicidad, por Dios! ¿Y todo esto para qué sirve?

Resulta que la excitación es el impulso de la vida, el inicial. Hay personas que dejan su excitación en manos de los otros y no se ocupan de buscarla. La excitación es una responsabilidad, una ocupación PERSONAL, es el impulso que mueve tu cuerpo, que te estimula a la acción, e incluso a la reflexión posteriormente. El tema es que la excitación hay que mantenerla en equilibrio, muy poca excitación en la vida te mantiene con las energías bajas,  puedes correr el riesgo de deprimirte si esa situación dura mucho tiempo. Si la excitación es demasiada, ésta comienza a volverse ansiedad, ataques de nervios o de pánico, lo que llaman estrés, te saturas porque excediste la cantidad de excitación. Entonces la vida equilibrada se trata de conocer tu punto medio y tratar de permanecer allí el mayor tiempo posible. Eso no se puede realizar sin conocerse a uno mismo, conocer tu cuerpo. Y también tu mente. Ambos son los indicadores de cuando es mucha o muy poca excitación, y cuando estás nivelad@.

El cuerpo generalmente hace su labor muy bien, si tú no le haces caso -por ejemplo- cuando estás full de energía y comienzas a sobrepasar tu nivel de excitación, éste reacciona para detenerte. Ahí viene el cansancio, las dolencias físicas, y si sigues sin querer obedecerle pues te tumba en cama con una gripe para que a juro hagas un STOP, quieras o no. Al cuerpo hay que hacerle caso, oírlo, entenderlo, conocerlo. Para ello hay que establecer un vínculo especial con tu cuerpo, tocarlo, quererlo, si no lo haces no lo escucharás sino cuando ya esté harto de tu irrespeto para con él y puede resultar muy gruñón. La mayoría de las enfermedades son eso precisamente, ES TU CUERPO QUE GRITA: AUXILIO. Cuando la excitación está baja, por el contrario, o cuando llevas mucho tiempo sin excitar tu cuerpo, allí se queda como muerto y comienza a acostumbrarse a la falta de estimulación, luego le cuesta mucho recuperarse. Así que andar por la vida con baja de excitación tampoco es muy buena idea. ¿Cómo se estimula al cuerpo? Con cuestiones mecánicas, físicas: ejercicio, echarte crema vigorosamente, darte un buen masaje, estirarte, dejar que te acaricien y acariciar (también sirven las mascotas, tocarlas mucho), hacer el amor, arreglar tu jardín, limpiar la casa, caminar rapidito por tu barrio, no someter tu cuerpo a cuestiones extremas sin antes haberlo calentado y preparado para tal evento.

Veamos algunos ejemplos. Hay personas que nunca hacen ejercicio y de pronto les da por inscribirse en un maratón. NO. Esa es una de las cosas que no hay que hacer, porque el resultado será que tu cuerpo se desgaste horrible y pases varias semanas para tratar de recuperarte. El cuerpo necesita constancia en su ejercicio, en su entrenamiento, es mejor una hora de yoga o de gimnasio dos o tres veces a la semana que andar haciendo maratones de improviso. Luego estamos los humanos cyberosos que pasamos horas y horas del día frente al computador, en estos casos es lo mismo. Puedes detenerte cada hora o cada dos horas y hacer unas breves flexiones o estiramientos del cuerpo,  una bailadita en la casa o en la oficina, mueve tus caderas, gira tus muñecas como si estuvieras bailando flamenco, bate tus manos en el aire como si te las sacudieras para quitar los restos de agua luego de lavártelas, así fuerte durante unos segundos. Aplaude un ratito, eso hará que la circulación se estimule y acelere, en resumen, tu cuerpo descansa. Igual con los ojos, que sí… aunque usted no lo crea son parte del cuerpo. A veces se nos olvidan. Ponte unos algodoncitos con té de manzanilla un poco frío sobre los ojos al final del día, se siente glorioso.

Por otro lado, está tu mente. A esa también hay que prestarle mucha atención y cuidado, porque sino también reclama o se adormece.

Continuará…

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Notitas informativas:

¿Qué es un neurotransmisor? Son químicos. Hay aproximadamente 50; se dividen en inhibidores y activadores.

¿Qué son y qué hacen los neuroreceptores? Son localizaciones neuronales y del tejido nervioso que son estimuladas o inhibidas por los neurotransmisores. Captan el mensaje. El neurotransmisor llega a un específico neuroreceptor, que continúa con el impulso o lo inhibe.

¿Quién recibe los impulsos nerviosos? Las dendritas, por medio de los neuroreceptores. 

 

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