Etiquetas

,

Pensaba en qué se necesita para lograr una buena conversación entre dos personas. La gente por costumbre habla y habla pero realmente conversar no es sólo hablar sino saber escuchar, respetar al otro. Para que dos personas puedan conversar y que este acto sea profundamente vinculador se requiere de una capacidad especial: escuchar sin juzgar.

Cuando escuchas y tratas de entender lo que tu interlocutor dice, ponerte en sus zapatos desde el más profundo respeto hacia lo vivido por otra persona algo se crea, algo nuevo, en ese mismo instante. Un efecto relacional y empático nace producto del compartir la vida. No tiene mucho sentido cuando sólo oyes y piensas en ti mismo, en lo vivido por ti, mientras el otro habla. Para llevar a cabo esa operación no requieres de un interlocutor humano bien podrías hablarle a una pared y es lo mismo. El acto de conversar es algo que merece respeto, tanto como lo merece la persona con la que conversas y su vida, sus experiencias.

Es natural que tu mente busque qué de tu vida está relacionado con lo dicho por el otro, pero ese buscar dentro de ti o dentro de tu propia vida no puede hacer tanto “ruido” como para que no seas capaz de escuchar al otro. Escuchar sin juzgar implica borrarte un poco tú, ser humilde, contemplar al otro, empatizar, abrir en ti un espacio para experimentar la vida con otra persona y en la tuya por primera vez, no con tus decisiones, tus creencias, tu pasado ni tu vida, sino con la del otro, en el otro. Al unísono. Compartir una conversación es crear juntos algo nuevo, no imponer lo que tú crees que ya has creado sin la participación de más nadie. Bájale a tu ego.

Anuncios