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Créanme, sí se puede llorar un mar. Y qué bien se siente hacerlo, darse el permiso. Bajar la guardia de mujer-guerrera y dejar salir todo lo que duele. Es sano dejar que las emociones te invadan. No pasa nada malo, más bien sucede una limpieza de alma: profundamente necesaria y útil para continuar VIVA. Hoy el cielo de México está nublado, pero yo puedo ver un cielo que se despeja dentro de mí. Recuerdo el sol brillante de otros días y lo pongo a brillar más fuerte en mi cielo interno. Allí estará  disponible cada vez que necesite su calor.

☼ Consentirme a mí misma. ☼

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