Mucho de lo que no sé, pequeñas cosas que sé

Estos días de ausencia bloggera he estado pensando en que ya no sabemos cómo hacer eso de tener una pareja sin salir lastimadas o lastimar. Y más fuerte todavía escasean las personas que deseen realmente tener una pareja y crear algo estando juntos.

Desde que nacemos nos meten en la cabeza una especie de micro-chip con la definición de las actitudes, creencias y conductas que debemos tener para ser mujeres “de verdad” (o hombres “de verdad”, da igual). La cultura y sus normas se supone que debería ayudarnos, pero yo no lo sé. Ésta resulta un patrón nefasto y heredado del que nos cuesta alejarnos para tomar nuestras propias decisiones, para edificar una filosofía de vida que nos dé tranquilidad y nos permita establecer relaciones sanas.

Las mujeres (¿por obra del micro-chip social?) deseamos encontrar un hombre sensible que nos traiga flores y que además goce de independencia económica. ¿Deseos realmente propios, deseos realizables? Uhmmm. ¿Ilusiones? No lo sé. Sé que no todas somos iguales pero -arriesgándome a la generalización- en el fondo pensamos que sí existe el hombre sensible que pueda tener intimidad emocional con nosotras y que también sea firme, fuerte, valiente, solidario y con capacidad de decisión. No lo sé. ¿Existe eso en algún humano? Yo no he visto ningún hombre, como tampoco he visto mujer que tenga esas dos cosas realmente resueltas. Así está el mundo.

Si el tipo es sensible quizás termines manteniéndolo o nunca se decidirá a nada y terminarás desgastada. A estos hombres se les escapa eso que se requiere para tomar una decisión madura y comprometerse con algo, con la vida, contigo y consigo mismos. Son niños que buscan desesperadamente una mamá, hijos para ti, la chica Cruz Roja que rescata niños abandonados. Un hijo más o el hijo que nunca tuviste. ¿Por qué ser la Cruz Roja? ¿Por qué trabajar como psicóloga de un solo paciente y además ni le cobras? (¿Obra del micro-chip social?)

Aquí no acaba la historia. También están los hombres trabajadores proactivos de cualquier clase y también los empleados eternos (siempre en la misma oficina durante años), estos dos se preocupan por el dinero, porque haya suficiente (el proveedor tradicional, tenga el trabajo que tenga), pero quizás este tipo nunca te traerá flores o suele olvidársela que las mujeres (ejecutivas, amas de casa o la que sea) tienen corazón y sí sienten, que sí tenemos deseos (¿”micro-chipeados” o propios?, quien sabe, yo no sé). Estos  tipos “disfrutan” actuando como tu papá, eso sí es claro. Y tú “disfrutas” siendo su hija si vives con uno. ¿Por qué otra razón lo harías? ¿Por el microchip? Yo no sé. Con baja probabilidad… quizá termines abriendo los ojos y notando que este hombre es un macho insufrible, controlador, violento o cualquier otra desgracia de comportamiento masculino. Quizá no lo notes nunca. Yo no sé.

Muchas mujeres simplemente se resignan a lo que les tocó… pero siguen en el fondo deseando que sus parejas tengan independencia económica (prosperidad) e inteligencia emocional. Todo el paquetito en una sola persona. ¿Existirá eso? ¿Será que a las mujeres nos toca elegir entre ser de plastilina y amoldarnos a todo, o ser de piedra y olvidarnos del corazón? ¿Cómo sobrevivir en esta vorágine? ¿Parece que de todas todas el corazón siempre se nos olvida? ¿Dónde quedó el punto medio? ¿Tú lo sabes? Porque yo no lo sé.

El tema es que un hombre que no puede comprometerse consigo mismo es casi imposible que lo haga contigo, al menos eso sí lo sé. (Gracias, gracias.) Esto sirve para ambos tipos de hombres, el que quiere ser tu papá y el que quiere ser tu hijo. También sirve para ti, cuando optas por ser mamá o hija de tu pareja. ¿Qué mujer puede comprometerse estando así? Ninguna.

Una parte de toda esta vorágine está tan clara como el agua. (Gracias, gracias, al fin algo sé.) La gente quiere obtener -como si se tratara de un proceso de mimetismo- las cualidades que le atraen de la pareja que eligió. ¿Yo también, tú también? Si eres hábil tomando decisiones, la persona indecisa creerá que porque se te pegue y ande las 24 horas del día contigo se volverá como tú y así no funciona. O si esa persona tiene un problema con su independencia emocional siempre sentirá que eres una amenaza y tratará de someterte. O si tú tienes problemas con la independencia emocional siempre terminarás dizque amando a tu seudo-padre controlador… o a tu seudo-madre protege huérfanos… o también dizque (nótese el dizque) amando a tu esposa (la señorita seudo-hija).

Hay que trabajar en uno mismo (me cae), es un compromiso con uno mismo la única salida, ese que te lleva a querer ser mejor persona a pesar de ti (de tu familia, ¿del micro-chip?), superar tus miedos, atreverte… esa seguridad y arrojo sólo se logra trabajando en uno mismo, no veo otro camino.  Trabajar con uno mismo es mirar hacia dentro, ser humilde, buscar ayuda si ves que no puedes con todo. Decir HELP, auxilio, S.O.S. Ejecutar, hacer algo por ti y para ti.

Eso sé de lo que no sé. El trabajo propio, interno e individual es la luz en medio de la vorágine. Eso abrazo cuando se abre la calma que me da la meditación y todo este mundo humano y LOCO se vuelve por un instante: infinitamente conectado y armonioso.

Anuncios