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a R.

Hay momentos en que simplemente necesitas abrir las alas y volar. No es un asunto que sea predecible, ni tampoco es predecible el escenario, no se puede saber cuándo te pasará y aunque en el fondo, en su esencia, éste es un evento liberador no es ajeno al dolor o a la pérdida. Toca despedirse de mucho, ceder, soltar, limpiar. Esta nota de hoy es algo abstracta, no puedo puntualizar qué es lo que conduce a un ser humano a detenerse un momento, evaluar su vida y decidir que necesita un cambio radical.  Podría tal vez decir que antes del momento de no retorno, de la necesidad de cambio, se van acumulando experiencias, frustraciones, enfermedades, tristezas, también se acumulan los sin-sentidos. De repente, te encuentras en un GRAN sin-sentido y necesitas moverte. El cuerpo y el alma te lo piden. La definición de la vida -curioso es que creamos que la vida puede definirse- quizá sólo sea un moverse entre estaciones de paso. Lamento dejar todo lo que se queda mas cuando el cambio se necesita, así nomás, no hay otra acción que pueda hacerse sino volar.

La maravillosa foto en su contexto original

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