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¡Un 20 caído! Para que una persona en situación de violencia (en riesgo) uno puedo ayudarla, auxiliarla efectivamente, hay que explicarle su situación desde los términos y estrategias de comunicación de la violencia. (Cuando sólo escuchas “un idioma” por mucho tiempo sólo ése te llega a mover de lugar y puede motivar el cambio.)

Estuve releyendo unos poquitos comentarios de mi blog donde me dicen que los posts de mi blog son sexistas, machistas. Reflexioné mucho sobre eso y luego entendí esto que dice arriba. Intuitivamente trato de explicarle a hombres y mujeres cosas prácticas que pueden hacer, pero el idioma que siento que realmente me conecta con ellos es el mismo que siempre han escuchado, hemos escuchado, el de la violencia y el patriarcado violento. (Curioso, pero no es azar.) Eso lo trasladé a las políticas de intervención social y las guías que rigen a las políticas públicas. En ese contexto social digo y reflexioné lo que sigue.

Utilizar ese idioma no quiere decir que vas a pegar y violentar a esa persona para intervenir en su situación, pero sí que la estructura y sobre todo los significados de las palabras sean iguales a los de la violencia. Semánticamente. Debe ser un lenguaje directo, no piadoso, firme, y sin retórica, que conserve el sentido (significado) de lo que la otra persona está viviendo y ya conoce. (Uff qué complejo de explicar.) Ésa es una primera fase del método de aproximación que estoy revisando, aprender el idioma de la violencia. Luego explicar tácticas para salir de allí en esos mismos términos y una vez establecida la comunicación (empática) con esa persona (y cuando ya esté fuera de peligro), entonces es cuando viene la fase de modificación de los términos de la comunicación. Enseñar y ejecutar un nuevo lenguaje reconstructivo con el que esa persona y quien la ayuda podrán empezar a modificar paradigmas.

Antes pensaba que la dulzura y el amor ayudarían al mundo, sí lo hacen, pero como el idioma de la violencia está tan extendido y se practica tanto las personas se vuelven “sordas” y sólo escuchan el idioma de la violencia y no los demás. Hay diferentes tipos de personas, unas ya están listas para comprender, aceptar y abrazar el idioma del amor, otros, aún no saben ese idioma y hay que entrar a su terreno desde el idioma que ellos hablan, practican y conocen. Si no seguiremos afuera sin poder hacer mucho. Es la mejor forma en que puedo explicarlo por ahora, seguiré investigando…
(Método nadiriense en fase de mejoramiento. Pero me gusta la dirección que ha tomado al ponerlo en palabras y tratar de ver por qué funciona. Trataré de explicarme mejor en otro post.)

Esto puede servir mucho para analizar desde otra mirada por qué ciertas políticas públicas de intervención a grupos en riesgo no funcionan.

Aclaro algo que me parece pertinente

Estoy exponiendo el punto desde la antropología y todos mis estudios académicos. Me interesa cómo funcionan los mecanismos de naturalización de la violencia y cómo entrar a ellos y desinstalarlos, los vengo estudiando desde el 2000, 10 años. Ojo no es recetario, mi gente, por si acaso hay algún perdío o perdía por ahí. Estoy planteando una idea para crear un método de aproximación, un enfoque de estudio e intervención.

Nadir Chacín

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