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Prefiero que mi mente se abra movida por la curiosidad a que se cierre movida por la convicción.  Gerry Spence

La curiosidad me mantiene viva.

Cuando dejo de tener curiosidad parezco una zombi y ni siquiera me provoca levantarme de la cama en las mañanas. Si noto que ando medio zombi me apuro a ejecutar estrategias curativas. Me pregunto: ¿hoy qué quiero saber? y una vez decidido me pongo a investigar sobre el tema. Aprender cosas nuevas me motiva a aprender otras.

La otra estrategia es recontactarme con la naturaleza, voy al parque Pilares a nada más ver los halcones que vuelan sobre las copas de los árboles. La terapia de árbol -que ya les he contado- también me sirve mucho: abrazo árboles y les pido que me reactiven, que me mantengan viva, como ser vivo que soy.

Me ayuda también irme al cine, hay gente que piensa que el cine sirve para evadirse, a mí honestamente me sirve para sentir profundo, selecciono una buena película y me dispongo a meterme en ella, a sentir y luego a reflexionar sobre ella. Me gusta platicar sobre cine, es una inyección pasional.

Una noche de sexo-amor con mi pareja también me ayuda a reconectarme con mi cuerpo. Creo que el aburrimiento, la depresión y el hastío se deben a una desconexión con uno/a mismo/a, sobre todo en el tema de las emociones y las sensaciones físicas. Lo más básico del ser humano, la raíz.

Trato de meterme especialmente en comportamientos y actividades básicas, con un componente alto de ejecución física, de acción corporal y no tanto mental. Soy una persona que utiliza mucho el cerebro (demasiado jejje jajja) y mi empeño en estos tiempos es desarrollar otras áreas de mí misma para que se equilibre mi accionar en este mundo.

Para ser curiosa, curioso, hay que soltar la obsesión de quererlo controlar todo y entregarte -lo más que puedas- al caos sabrosón de la creatividad activa.

Que tengas un martes bien bonito de activación de tu curiosidad.

¡Manos a la obra, muchachos!

¡Patitas a la catarina, mis gatas!

¡Viento en popa, Nadir!

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