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Yo he puesto cachos y hasta cuernos. He sido amante de un hombre casado. He tenido amantes estando en pareja y sin tener pareja. He salido con tres al mismo tiempo sin que ellos sepan el uno del otro. Me han montado los cuernos y también los cachos. He tenido amantes de mi mismo sexo que están casadas. He mentido. He compartido mi vida con hombres que han tenido amantes hombres. También he dicho la dolorosa verdad “oye me gusta… y me gustaría tener la experiencia de tener algo sexual con él, pero deseo que tú sigas siendo mi pareja y a quien amo es a ti”. He descubierto que el hombre que amo se acuesta con otra. Me han dejado varios. Yo he dejado. He perdonado infidelidades. He repetido tres veces ya la monogamia absoluta por decisión propia y sin aburrirme del mismo pene, ni del mismo hombre, ni del mismo amor.

Hoy a mis casi 40 años la fidelidad se ha convertido en un valor sagrado para mí. Es una convicción, una decisión, un camino que he construido y que refrendo en cada paso que doy. No es un camino fijado con antelación, pero sí uno que he decidido poco a poco, con aciertos y caídas, y que me gusta. Creo que la primera fidelidad, la más importante, es la que me tengo a mí misma. No me agradan las mentiras, mucho menos las automentiras. He tratado de encaminarme hacia la mayor honestidad que pueda darme y dar a los demás. Ser honesta es arduo y dolorosísimo, he perdido muchos amigos, familiares y parejas, pero también ha sido la decisión que más alegrías me ha dado.
He pasado por muchas situaciones en que he deseado no ser o no haber sido honesta y también he preferido en algún momento que mi pareja me mienta en vez de escuchar esa Verdad tan heavy metal: “Me acosté con…”. Me gusta la Verdad, pero entiendo y sé que la Verdad así solita sin un contexto amoroso, sin las palabras amorosas y necesarias que la acompañen, puede ser peor que tener un cuchillo clavado en el corazón durante años. No sé cómo desenrollar ese rollo, honestamente, no sé. Sólo tengo claro, a pesar de todo lo que me ha dolido amar, que sigo prefiriendo y agradeciendo más la Verdad al engaño.
He aprendido que los acuerdos son vitales cuando dos personas quieren construir una vida juntos y ser pareja. Sin acuerdos claros, las cosas dolorosas llegan antes y son tan dolorosas, tanto, que a veces es imposible sanar las heridas, perdonar y seguir juntos. Creo que cuando dos personas se aman no sólo deben hablar sobre la vida que tienen juntos sino sobre la vida que no tienen juntos también. ¿Por qué? Porque los deseos así son, no pueden controlarse del todo, pero sí puede uno decidir qué quiere hacer con ellos y qué quiere compartir y construir con su pareja.
Cuando estamos enamorados nunca pensamos que nos gustará otra persona o que sentiremos deseos por tener sexo con alguien más, pero son temas que hay que hablar y negociar siempre y continuamente. Yo he aprendido que es sano hablar sobre la fidelidad de la manera más honesta como nos sea posible y hacer acuerdos mutuos. (Si necesitan un trago antes para relajarse y sincerarse, tómenselo juntos y hablen con el corazón abierto y en la mano. El amor es un riesgo, siempre lo es.)
Se puede empezar por preguntas directas con respuestas directas ubicadas en el terreno de los supuestos para que no sea tan amenazantes para ninguno de los dos:
• ¿Si algún día me gusta alguien más quieres que te lo diga o no?
• ¿Si alguna vez me acuesto con otra mujer u hombre prefieres que te diga antes de hacerlo, después de hacerlo o prefieres nunca enterarte?
• ¿Qué opinas sobre la fidelidad?
• ¿Cómo actuaremos en el caso de que a alguno de los dos se sienta atraído por alguien más?
• ¿Crees que si me gusta alguien más es porque nuestra relación está mal?
• ¿Crees que es posible amar a dos personas al mismo tiempo?
• ¿Esperas que yo tenga sexo sólo contigo mientras estamos juntos como pareja?
• ¿Me perdonarías si algún día te soy infiel y te lo digo?
• ¿Qué opinas del sexo? ¿De hacerlo con alguien que amas? ¿Con alguien que no amas pero te gusta?
• ¿Qué opinas sobre los hombres y las mujeres que le son infieles a sus parejas?
• ¿Qué opinaban tu papá y tu mamá sobre la fidelidad? ¿Qué te enseñaron cuando eras niño/a?
• ¿Cómo era la relación de pareja de tus progenitores? ¿Eran sexualmente fieles?
• ¿Valorarías positivamente que te confiese que me gusta alguien más?
• ¿Crees que es posible tener sexo con la misma persona durante años sin aburrirse o desear a otra persona?

Estas preguntas les permitirán desde el amor y el respeto conocerse mejor y establecer acuerdos mínimos que puedan respetar y reformular cada tanto. No está de más escribir acuerdos sobre el papel, una especie de contrato temporal, que cada cierto tiempo se revise y reformule a medida que los integrantes de la pareja vayan cambiando, creciendo, aprendiendo, sintiendo, pensando, decidiendo: madurando.
Muchas personas no hablan de la fidelidad porque temen conocer a su pareja mejor y temen conocerse a sí mismas profundamente. Este tema tiene muchos subtemas que platicar: la fidelidad y sus historias culturales, religiosas, de historias familiares, personales, de aprendizajes que tenemos durante la infancia, de mandatos sociales, de creencias, de experiencias con nuestras parejas anteriores. Somos seres humanos, mi gente, no somos tan sofisticados ni claros ni predecibles como creemos ser. Somos humanos, simplemente humanos en construcción. Ser siendo.
El amor de pareja tiene sus fases, no siempre es igual de intenso, por eso es mejor hablar de la fidelidad desde el inicio, desde el enamoramiento apasionado, y repetir esa conversación muchas veces mientras el sentimiento se va transformando y la relación también. Incluso cuando la relación que tenemos no es la típica relación de pareja sino algo más libre e informal, también hay que hablar de estos temas álgidos, no hay que dar por sobrentendido que el otro o la otra “sabe lo que tenemos”. Y si ya tienes una pareja y nunca han “toqueteado” estos temas intensamente :) tienen una conversación laaaaarga y pendiente. ¡Empiecen ya!
La fidelidad es el respeto hacia un acuerdo previamente hecho entre personas que tienen un vínculo amoroso. Es lo mismo para parejas, amigos y familiares. Si no hay un acuerdo claro y un conocimiento lo más profundo que se pueda del corazón del otro o de la otra es muy fácil que se dé una infidelidad. La fidelidad no está nada más en los órganos sexuales, la fidelidad es el respeto que tenemos hacia lo que entre ambos hemos construido concientemente, y para que haya conciencia de algo tiene que haber comunicación, claridad y acuerdos. Sin acuerdos, no hay directrices mínimas que respetar. Cuentas claras, conservan vínculos.
Love ya,
Nadir Chacín

IX Encuentro del Círculo Humano, sábado 25 de junio 2011, 11-14 horas, Parque México, Col. Hipódromo Condesa, México D.F. Tema: Fidelidad vs. Infidelidad en las relaciones de pareja.

Hay hombres que sí aman profundamente a sus hijos e hijas y por eso están construyendo nuevas formas de ser hombres y de ser padres junto a nosotras las mujeres que queremos lo mismo que ellos. Para estos hombres va un APLAUSO de parte de todos los seres humanos del mundo. (¡Feliz Día del Padre! y a Cerrarojitos felices.)

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